jueves, 19 de abril de 2012

El elemento femenino en el hombre y su poder redentor


El elemento femenino en el hombre y su poder redentor.

Mucho le será perdonado a quien mucho amó.

La fuerza y la belleza son los dos elementos atractivos de la naturaleza humana; pero la fuerza masculina y la belleza femenina son una misma cosa.
Lo que admiramos como fuerza en el hombre es el mismo elemento que nos fascina como belleza en la mujer.  La diferencia está tan sólo en su modalidad de manifestación.
Cuando el alma tiene ya suficiente poder en el sendero de la liberación y es bastante fuerte para actualizar su energía potencial, entonces aparece en escena la belleza y transmuta la agresiva fuerza del hombre en la gentil atractividad de la mujer.
En rigor, la belleza es la fuerza en una espiral más alta.  Cuando la fuerza llega a la madurez se inicia la belleza, su aspecto espiritual, y así parece que lo comprendieron y declararon todos los sabios de la antigüedad.
Aún el salvaje prehistórico estaba sujeto a la atracción de la hembra, físicamente más débil, y reconocía la superioridad de ella respecto de la fuerza bruta de él.
Esta Ley gobierna la generación de energía en el mundo interno, preside la evolución de las formas bellas.  La fuente de la fuerza es la misma que la fuente de la belleza.
El hombre es por naturaleza el agresor, el factor impulsante, cuya energía descubre los tesoros ocultos en el alma de la mujer que se identifica con el mundo del alma, y la fuerza del hombre se trasmuta en ella, en belleza o aspecto superior de la fuerza.
Sin embargo en todo hombre está oculto el elemento femenino, de la propia suerte que en toda mujer laten cualidades masculinas.
Conviene advertir que la naturaleza femenina es muy superior a la masculina, tanto por su sensibilidad a lo invisible como por su capacidad de sacrificio y devoción al ideal.
No significa esto menosprecio a la naturaleza masculina, sino que la verdadera grandeza y excelsitud del alma dependen de las cualidades de la naturaleza femenina que forman parte del carácter del ser humano.
No importa que el cuerpo físico sea masculino o femenino.  Lo importante es la perfección de la naturaleza espiritual.  Antes de que el hombre alcance la liberación, antes de que se redima de la esclavitud de la materia ha de predominar en su naturaleza el elemento femenino.  El hombre es el símbolo de la acción positiva.  La mujer el de la pasividad.
La idea de poder se vincula generalmente con la energía activa; pero se necesita mayor fuerza de voluntad para abstenerse de una acción que para ejecutarla.
Por lo tanto, la esfera de la mujer es superior a la del hombre y su reinado debe advenir antes de que el hombre reconozca su verdadera naturaleza.
La función analítica de la mente es de índole masculina, mientras que la sintética es del todo femenina, en todos los reinos de la naturaleza, en todo cuanto existe alrededor del sol.
En la batalla de la vida, durante la peregrinación por el desierto de la existencia terrena, el hombre es como un robusto roble y la mujer como graciosa y ágil enredadera abrazada a él.
La expresión de la ternura femenina en el plano físico es un emblema de la verdadera relación en el plano espiritual donde el compañerismo está exento de las vicisitudes de la tierra y sólo participa de la naturaleza espiritual.
Las relaciones entre los sexos en los planos superiores obedecen a las leyes que los rigen.
Quienes tienen la fortuna de contraer pura y honesta amistad en el plano físico, antes saborean la condición celeste.  Tal es el efecto de la dulzura y de la luz dimanante de un alma pura en quien están acalladas las pasiones y trasmutados los deseos.
Por medio del reconocimiento del espiritual elemento de índole femenina latente en el hombre, se glorifican y sanan los átomos, moléculas y partículas del cuerpo físico y se ilumina la mente.  Entonces posee el alma humana el mayor don divino, el de sanara las demás almas.
El don de sanidad es uno de los mayores; pero a todos aventaja cuando su poder se extiende al alivio y consuelo de las almas abrumadas.
Este espiritual don de sanidad sólo puede ejercerlo el hombre o la mujer en cuya mente se hayan entrefundido el elemento masculino y el femenino.
Quienes lleguen a esta entrefusión, entrarán en una nueva vida que comparada con la antigua es como la luz comparada con la oscuridad y aquí se ve el poder redentor del elemento femenino.
En el primer nacimiento está el hombre dotado de mente terrena y en segundo nacimiento recibe la mente celestial.  A los dos veces nacidos, a los hijos e hijas de Dios, todas las cosas les son posibles.
Tan excelso estado puede parecerle al hombre vulgar un sueño; pero los sueños y aspiraciones y anhelos tienen real fundamento, porque nadie puede anhelar nada que no tenga existencia o posibilidad de existencia.  No es posible percibir una cosa futura sin antes concebirla.
La vida física y los deseos de la carne que a ella pertenecen se parecen al loto sagrado con las raíces en el cieno del estanque y el tallo que medra hacia arriba hasta trascender la superficie del agua y encontrar el aire donde ahíja y florece con espléndida pureza.
Así ocurre en la vida sexual que arraiga en el cieno de la vida terrena, pero asciende a través de las aguas de la mentalidad y finalmente florece en el aire diáfano de la pura, sagrada y divina naturaleza espiritual.
Quienes hayan escalado hasta la cumbre del escabroso monte de la espiritualidad, comprenderán la necesidad de las pruebas sufridas y la sabiduría que las ordenó.
En la cumbre de la montaña se abre la conciencia espiritual y el hombre reconoce su doble naturaleza, y cuando la superior está madura, puede asimilarse del mundo externo todo cuanto esté sintonizado con ella.
Si tiene en su interior el oro del amor, podrá atraer y asimilarse cuanto de superior haya en el mundo externo, por virtud de la ley de que cada cosa atrae a su semejante.
La diferencia fundamental entre los atómicos elementos de los principios masculino y femenino de la naturaleza determina la externa diferencia de las formas masculinas y femeninas.
Los átomos se conducen según la posición en que se hallan, sin alterar su naturaleza; y así la diferencia constitucional entre una molécula de ozono y una de oxígeno es apenas perceptible y sin embargo son muy distintas sus propiedades físicas.
La causa de este fenómeno es un inescrutable misterio para la química, porque la clave está en las fuerzas espirituales que gobiernan y rigen internamente la naturaleza.
La fuerza que determina el modo de vida y actividad de un átomo o una molécula está más allá del microscópico y el escalpelo, porque es una fuerza espiritual que actúa en obediencia a leyes desconocidas aún por el mundo científico.  Estas leyes son tan sabias como benéficas y operan invariablemente en provecho del bienestar del hombre.
Si ascendemos en la escala de la creación y examinamos el ordenamiento de los átomos en los planos superiores, hallamos vigentes las mismas leyes.
La sagrada Kabbalah enseña que toda emoción y todo pensamiento están representados estructuralmente en invisible materia, y que las más altas y puras emociones y aspiraciones están constituidas atómicamente por seres humanos de dualizada naturaleza mental y modelados según la plantilla del hombre primordial.  Sin embargo estas fuerzas sólo pueden actuar por medio de aquellos hombres que se esfuerzan en recobrar su condición perdida de prístina pureza, valiéndose de preparaciones, rigurosa disciplina moral y completa abnegación.
En quienes se han consagrado al servicio de la humanidad y emplean su vida con todos sus pensamientos y energías en favorecer el advenimiento del reino de Dios y hacer la voluntad de Dios en la tierra, vemos que todas sus viejas pasiones y malos deseos se han transmutado y convertido en su interior en fuerzas beneficentes.
Elifas Levi, el insigne kabbalista, dio a este efecto su testimonio, diciendo que la intensidad de su devoción a la luz que había visto era exactamente proporcional a la intensidad de sus antiguas pasiones, cuya fuerza, por rigurosa disciplina había subyugado y convertido en sierva del interno Dios.
Todo deseo es centrífugo mientras que la voluntad espiritual es centrípeta.  Así las cualidades femeninas de nuestra constitución ejercen una influencia redentora en nuestra antigua naturaleza adámica; y hasta que el hombre comprende esta entrefusión de su estructura interna y se esfuerza en despertar e intensificar su divina conciencia y en advertir su dualidad, pocas posibilidades tiene de trascender el ordinario nivel humano.
Pero en cuanto se abren los ojos del alma y se enciende la antorcha de la fe, asciende el hombre a superhombre y tiene derecho a ser instructor de hombres.
El elemento femenino predominaba en Cristo, el perdurable símbolo de todo lo bueno, verdadero y realmente grande.  Poseía cuerpo masculino, pero femenina era su alma. Su vida, su pasión y su sacrificio final fueron los medios que colmaron la medida antes de salir de este valle de lágrimas en donde hubo de aprender todas las lecciones y padecer todo linaje de dolores, con el fin de capacitarlo para auxiliar a cuantos padecen y sufren en esta vida.
Si queremos beneficiar al mundo por medio del poder redentor del elemento femenino latente en nuestro interior, recordemos al Señor de Compasión y las agonías de su espiritual crucifixión.  Fue una prueba por la que tarde o temprano, todos hemos de pasar y más valdrá  pronto que tarde.
La suprema enseñanza que nos dio Cristo en su pasión y muerte es que no intentemos escapar a nuestro Karma, sino que sucédanos lo que deba, debemos decir:”Pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.  Así aprenderemos a ser pacientes en la tribulación y fuertes en la prueba.
Millones de seres esperan nuestro auxilio, pero no podremos ayudarles, hasta que no hayamos vencido.  El médico debe estar sano para curar al enfermo.
Es un camino áspero de hollar el camino del vencimiento.  Se le ha llamado el sendero de la aflicción, pero también es el sendero de gloria.
Cuando lleguemos a la meta, comprenderemos el significado del triunfante Cristo que resuenan a través de los siglos: “Todo está consumado”.  Entonces también estará para nosotros todo consumado porque habremos recorrido el cielo de nuestro destino y únicamente nos interesarán de esta vida terrena, las cosas que convengan al bien espiritual.
De ahora en adelante hemos de esforzarnos en ser más puros, benévolos, verídicos, humildes y silenciosos, para enseñar el camino a las almas más jóvenes que tras nosotros siguen.
Es la única manera que tenemos de recompensar a los benditos maestros por los sacrificios que validaron nuestra vida.


No ceses de amar en medio de las dudas y tinieblas, y cree que no hay cosa que el amor no pueda lograr


martes, 17 de abril de 2012

A modo de introducción y bienvenida.



Son muchas las emociones que sentimos en este comienzo. 
Integrar a personas nuevas a nuestro grupo de estudio y probar  un formato distinto, nos da mucha  alegría; esa alegría de poder seguir compartiendo otro año más, la senda del saber que ya hace tanto tiempo comenzamos.
La felicidad es otra de las emociones que nos posee y  se traduce en entusiasmo por seguir más adelante, el amor que significa  admiración por los que están otra temporada acompañándonos, se mezcla con un profundo respeto por los que recién se asoman por este caminar. El orgullo surge porque estamos dando  lo mejor de nosotros cada vez y es además la ocasión para poder realizar el humilde ejercicio de  auto-observación tan necesario estos días.
Esta es una senda que a lo largo de nuestras vidas ya hemos transitado, créanlo.

Muchos son los  que nos acompañan desde  nuestros comienzos  y desde ahí intentábamos mirar  al futuro y a lo lejos existía un 2012 …esa es una de la condiciones inexorables del tiempo, siempre llega.

Hoy nos estamos preparando en este Curso-Taller “En la Senda de Árbol de la Vida” para comprender hacia donde está  orientando nuestro ser supremo. Existe un alma que en conciencia busca un profundo sentido de pertenencia a algo que está más allá de esta  comprensión tri-dimensional.

Sabemos, sentimos, intuimos, etc.  que estamos preparados para algo mejor, ansiamos encontrar la belleza sutil de la vida para poder tomar otra vez el control de ella, buscamos la felicidad donde creemos que ella se encuentra. Cada situación, acontecimiento o suceso que nos da un aliento positivo, lo atesoramos dentro de un cofre en donde están guardada cada una de las joyas recibidas de vida en vida, de encarnación en encarnación. Talentos, dones, certezas, carismas y propósitos se pueden resumir en una sola idea ¿Cuál es el aprendizaje para mí en este tiempo?

2012 año de manifestaciones, transformaciones y quizá, la recuperación de un derecho. Nos hemos puesto de cara a la divinidad y por fin las piezas del puzzle comienzan a dar trazos claros de las formas y los fondos de las imágenes. 
Esta es la invitación que les hacemos a cada uno de ustedes este año, "RECUPEREMOS LA PLANTILLA ORIGINAL", recuperemos para nosotros y los más queridos esta programación original desde donde fuimos emanados para vivir en esta conciencia espacio-temporal llamada HUMANIDAD en armonía. Recuperemos nuestra semejanza con EL Creador.


Bienvenidos!!!

A continuación un detalle del uso de esta plataforma.

Utilizando esta forma tecnológica que nos ofrece la modernidad, queremos proponer que sean también ustedes los que puedan aportar con sus preguntas a este blog.

Este blog lo utilizaremos para  lo siguiente:

-Glosario de palabras y términos.
-Ideas.
-Visiones sobre los conceptos vertidos en clases.
-Comentarios.
-Respuestas a sus preguntas.
-Artículos que tengan referencia al tema tratado.
-Etc, etc.

Gracias, esperamos su comprensión, atención y participación en esta comunidad.